Semillas de lino para prevenir y tratar el cáncer

Es cierto que existen alimentos con un mayor contenido nutricional que otros. Las frutas y verduras que son ricas en antioxidantes, como las hojas verdes (espinacas, kale, bok choy…) o los frutos rojos (fresas, arándanos, frambuesas…) ayudan a frenar la inflamación sistémica mucho mejor que consumiendo la misma cantidad de frutas y verduras con menor cantidad de antioxidantes como los plátanos o lechuga iceberg.

Aún así, no considero que exista ningún alimento imprescindible, ya que todos en menor o mayor medida nos aportan los nutrientes necesarios para una buena salud. Y por tanto lo mejor que podemos y debemos hacer es rotar los alimentos, evitando así caer en la monotonía, e incluir una amplia variedad de estos en nuestra dieta.

Pero quizás hay un alimento, del que muy poco se habla y menos aún se consume, que puede destacar por encima de los demás a la hora de prevenir y frenar muchas de las enfermedades degenerativas, y tan solo se requiere consumir 1 cucharada al día para obtener todos sus beneficios.

“Si solamente pudiéramos hacer un cambio en la dieta, este debería ser agregar semillas de lino”

Es la sugerencia que nos da el Dr. Andrew Weil, uno de los médicos estadounidense más famoso y con mayor reputación de la medicina alternativa.

Las semillas de lino han sido un alimento apreciado por sus cualidades nutritivas y saludables a lo largo del imperio romano y usadas como medicinas por el Hipócrates.

Son una gran fuente de fibra, proteínas, y minerales como el hierro, zinc, calcio, magnesio… y sobre todo en ácidos grasos omega-3.

Pero la razón principal por la que destacan las semillas de lino, es por su contenido en lignanos. La linaza podría tener cientos de veces más lignanos que ningún otro alimento.

¿Qué son los lignanos?

Los lignanos son uno de los dos grupos principales de fitoestrógenos que se encuentran en una gran variedad de plantas, que incluyen las semillas de lino, semillas de calabaza, semillas de sésamo, soja, brócoli, legumbres, y en algunas bayas, que son antioxidantes. La otra clase de fitoestrógenos son las isoflavonas.

Los lignanos han mostrado tener efectos estrogénicos y contra el cáncer y han sido utilizados en algunas culturas para tratar ciertos problemas de salud (1).

Los Lignanos Podrían Ayudar a Combatir el Cáncer

Los efectos antiestrogénicos de los lignanos podrían ayudar a reducir el riesgo de cánceres relacionados con las hormonas, como el de mama, útero, ovario y próstata.

En mujeres posmenopáusicas que tienen un alto consumo de alimentos ricos en lignanos presentan un riesgo 15% menor de cáncer de mama en comparación con aquellas cuyo consumo es más bajo (2).

En países donde la tasa de cáncer de próstata es más bajo, se ha visto que los hombres presentan niveles más altos de fitoestrógenos en los fluidos de próstata (3).

¿Por qué la linaza?

Como se citaba anteriormente, las semillas de lino son la fuente más rica de lignanos, con niveles hasta 800 veces superiores a los encontrados en cualquier otro alimento (4).

La investigación ha demostrado resultados prometedores relacionados con el consumo de linaza y el cáncer.

Cuando se consume semillas de lino, las bacterias del  intestino convierten los lignanos “vegetales” en lignanos “humanos”, incluyendo enterodiol y enterolactona, que tienen una débil actividad estrogénica. Algo que tiene beneficioso para la salud, porque si se presentan niveles naturalmente altos de estrógeno, los estrógenos débiles de los lignanos encontrados en la linaza, pueden unirse a algunas de las áreas donde se encuentran los receptores de estrógenos, lo que reduce así la actividad total de los estrógenos.

Cientos de estudios muestran como la linaza no sólo protege contra el cáncer, especialmente de mama y próstata, más eficazmente que cualquier otro alimento que conocemos, sino que también puede reducir los tumores de mama.

Un estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional de Cáncer proporciona la evidencia más fuerte hasta la fecha de como el consumo de linaza previene el cáncer de mama. Se tomó un grupo de mujeres jóvenes con alto riesgo de cáncer de mama, o que ya tenían cáncer de mama en el otro seno. Y se les dio una cucharadita de semillas de lino diariamente durante un año antes de obtener una nueva biopsia para ver si se había producido algún cambio. El biomarcador de proliferación asociado con el cáncer de mama disminuyó en 80 % de las mujeres. Y se encontró una menor proliferación celular en el tejido mamario, y un menor número de cambios precancerosos (5)

Se concluye que la linaza tiene el potencial para disminuir la proliferación de células tumorales; aumentar la apoptosis (muerte celular) de las células cancerosas; y disminuir el puntaje c-erbB2, un marcador de agresividad del cáncer y potencial para formar metástasis y propagarse (6).

Hombres a los que estaban a punto de extirpar su próstata, consumieron tres cucharadas de semillas de lino durante las semanas previas a la cirugía. Los resultados mostraron unas tasas significativamente más bajas de proliferación del cáncer, y unas tasas significativamente más altas de muerte celular por apoptosis, el suicidio de células cancerosas. Por lo tanto, la investigación sugieren que los hombres que consumen semillas de lino tienen mayores efectos protectores contra el cáncer de próstata. Llegando a tener un efecto significativo sobre la evolución o retroceso del cáncer, ya en dos de los hombres participantes del estudio, los niveles del biomarcador del cáncer de próstata disminuyó tanto que ni siquiera fue necesario realizar la cirugía que estaba programada (7).

Otros beneficios de las semillas de lino

Las semillas de linos son las mejores fuentes de ácido alfa-linoleico (ALA), un ácido graso omega-3 de origen vegetal que puede beneficiar su salud de diversas formas. Este ácido graso esencial, ALA puede ayudar a prevenir la formación de depósitos de colesterol en los vasos sanguíneos, disminuir la inflamación en las arterias y reducir el desarrollo de tumores (8).

En hombres que presentan niveles más altos de enterolactona (lignano formado por la acción de las bacterias a partir de los precursores de lignanos encontrado en la linaza), pueden tener una menor probabilidad a morir por enfermedad coronaria que los que presentan niveles más bajos (9).

En pacientes diabéticos, el consumo de una cucharada de semillas de linaza molida todos los días durante un mes, mostró una caída significativa de la glucemia en ayunas, los triglicéridos y el colesterol, así también como la caída en el nivel de la hemoglobina glucosilada (10) (11).

Cómo consumir las semillas de lino

Es suficiente con consumir una cucharada de semillas de lino al día, siendo indiferente usar el lino dorado o marrón. Lo importante es moler las semillas antes de su consumo, ya que esto mejora la biodisponibilidad de los lignanos. Si consumimos las semillas sin moler previamente, lo más seguro es que estas salgan del cuerpo como mismo entraron.

Sin embargo, debido a que la linaza de es altamente perecedera y se oxida rápidamente, debe comprar semillas enteras y molerlas usted mismo antes de usarlas, evitando usar las semillas que ya vienen molidas. El aceite de lino puede ser otra opción a la hora de consumir linaza, pero este no contiene los protectores lignanos, y además se corre el alto riesgo de que venga enranciado.

Para su consumo se pueden añadir a ensaladas, sopas, macedonia de frutas, smoothies…

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