Huevos y cáncer (Parte 2)

Como hemos podido ver en la publicación anterior (si aún no la has visto, haz click  AQUÍ), el consumo de huevos podría estar fuertemente vinculado con una mayor incidencia de ciertos tipos de cáncer, siendo una de las posibles causas de este hecho, el alto contenido de colesterol que presentan los huevos.

Pero existe una causa que puede tener mayor relación con la incidencia de cáncer por el consumo de huevos que el propio colesterol. Y es su alto contenido en colina (1).

¿Y por qué la colina, un nutriente esencial, puede hacer aumentar la probabilidad de padecer cáncer?, ¿Y qué pasa con los veganos o los que siguen una dieta basada en plantas?, ¿no contribuye también la colina de los vegetales a esta probabilidad de padecer cáncer?

Pues bueno, para poder responder a estas preguntas, tenemos que entrar de lleno en nuestro colon.

Somos un ser compuesto por billones de microorganismos que habitan dentro del intestino y en cada superficie de nuestro cuerpo. Poseemos más células bacterianas en nuestro intestino que células humanas en nuestro cuerpo. De hecho, solamente alrededor del 10% del ADN de nuestro cuerpo es humano, el resto está en nuestra microbiota (2).

Nuestra microbiota puede considerarse como un órgano más, que actúa como una especie de “filtro” sobre lo que comemos, influyendo significativamente en cómo experimentamos y nos afectan las comidas. Entre los efectos promotores de la salud de las bacterias beneficiosas se incluyen la estimulación de nuestro sistema inmunológico, la mejora de la digestión y la absorción de nutrientes, la creación de vitaminas y ácidos grasos, la inhibición del crecimiento de patógenos potenciales y el reducir la inflamación (3).

Nuestras bacterias son lo que nosotros comemos. La alimentación cumple un papel dominante sobre las bacterias de nuestro colon y, los cambios en nuestra microbiota, impulsados por la alimentación, ocurren tan solo en cuestión de días a semanas (4).

Las bacterias benéficas, esas que tenemos que mimar, ya que viven en simbiosis con nosotros, se nutren de frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, de la fibra de todos estos alimentos, mientras que en la disbiosis (desequilibrio de la flora intestinal) las bacterias malas que contribuyen a la enfermedad, se alimentan de los residuos generados de la comida basura, comida rápida, carnes, pescados y mariscos, productos lácteos y huevos. Es por eso que las típicas dietas occidentales, pobres en alimentos enteros y con fibra, dañan gravemente nuestra buena flora intestinal, lo que hace que acabemos enfermando (5).

Así que podemos resumirlo en, que si comes fibra, creas bacterias beneficiosas que contribuyen a la buena salud, las cuales se alimentan de esta fibra.Y si comes mayormente de productos de origen animal, creas bacterias que digieren estos productos de origen animal, generando algunos desechos que parecen ser perjudicial para nuestra salud (6).

Y uno de estos desechos es la trimetilamina. Se ha descubierto que al consumir colina (presente en gran cantidad en carnes, huevos y productos lácteos) esta se convierte a través del metabolismo de estas bacterias que tenemos en nuestro interior, en ese desecho tóxico, la trimetilamina, que luego se oxida en el hígado y se convierte en OTMA, óxido de trimetilamina, compuesto tóxico que acaba circulando por nuestro torrente sanguíneo, lo que se relaciona con un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, aterosclerosis y cáncer (2, 7).

Así que consumir huevos podría aumentar el riesgo de padecer cáncer y favorecer su propagación por su elevado contenido en colina (8).

 

Sin embargo, la colina es un nutriente esencial, y necesitamos ingerir algo de ella a través de los alimentos. Y realmente podemos obtener toda la que necesitamos a través de alimentos vegetales, que contienen toda la que necesitamos, reduciendo el consumo de colina que se encuentra en productos de origen animal, como en los huevos, para así poder disminuir el OTMA, consiguiendo así disminuir nuestro riesgo de padecer cáncer y el resto de enfermedades asociadas a una elevada concentración de OTMA en sangre.

Pero no es solo eso lo que debemos hacer, si realmente queremos disminuir lo más posible la presencia de OTMA en nuestra sangre, tenemos que cambiar nuestra microbiota, ya que es esta la que está produciendo el compuesto tóxico OTMA.

Es por esta razón, por el tipo de microbiota que poseen los veganos o las personas que llevan una alimentación basada en plantas, por la que no deben de preocuparse por la colina presente en alimentos de origen vegetal, como la que se encuentra en legumbres, verduras, cereales, frutas y frutos secos.

Al parecer, las personas que se alimentan a base de plantas, no desarrollan esas bacteria productoras de OTMA en su intestino. Y ello es debido a que consumen una gran cantidad de fibra, que crean bacterias comedoras de fibra; y al no consumir productos de origen animal, no tienen la necesidad de crear las bacterias que se alimentan de estos productos de origen animal, que son las formadoras de OTMA. Incluso aún, dándole a un vegano, algún alimento de origen animal que contenga colina, este no producirá OTMA, debido a esa diferencia de bacterias intestinales con los que si consumen productos de origen animal (9).

Ni siquiera, haciendo consumir gran cantidad de coles de bruselas, el alimento vegetal con mayor contenido en colina, los investigadores de un estudio, consiguieron aumentar el OTMA en sangre de los participantes, de hecho, sus niveles de OTMA disminuyeron (10).

Lo que evidencia claramente que cambiando nuestra alimentación, somos capaces de cambiar nuestra flora intestinal. Digamos que el alimento es el creador de un tipo u otro de bacterias que habitan en nuestro intestino y, en enorme medida, nuestra salud depende del tipo bacteria que nosotros, con lo que comamos, decidamos crear.

Por tanto, podemos concluir, que si logramos desarrollar un ecosistema intestinal donde abunden las bacterias “comedoras de plantas”, nuestras bacterias no producirán OTMA, incluso si comemos productos de origen animal de vez en cuando. Lo que podría ser una explicación más, al porqué poblaciones donde se lleva una alimentación principalmente basada en plantas, y con una mínima inclusión de alimentos de origen animal, como la que llevan los de Okinawa, son tan longevas y gozan de buena calidad de vida.

Así que, aunque desde mi punto de vista, lo ideal sería evitar por completo el consumo de huevos y resto de productos de origen animal, ya que son demasiado elevados en colina, colesterol, grasas saturadas… quizás, si tu alimentación es principalmente basada en productos vegetales, crearás bacterias comedoras de fibra, y por ello, por comer esporádicamente algún huevo u otro producto de origen animal, no debería ocasionar ningún tipo de problema a tu salud, por lo menos en cuanto a producción de OTMA se refiere.

3 comentarios sobre “Huevos y cáncer (Parte 2)

  • el enero 3, 2018 a las 4:01 am
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    Hola muy interesantes tus artículos, podrías hablar de los beneficios de alimentos y bebidas fermentadas por favor. Gracias y felicidades

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    • el enero 9, 2018 a las 9:15 am
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      Hola Mónica, muchas gracias por pasarte por el blog y leer el artículo. Me alegra que te haya resultado interesante! Sin duda es un buen tema el que me comentas, y lo tengo en cuenta para hablar de ello, ya que es muy interesante el uso de alimentos fermentados. Un saludo!

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  • el agosto 21, 2018 a las 7:39 pm
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    Magistral este articulo sobre Cáncer y Huevos. oy a imprimir ambas partes pa repasarlas con mayor facilidad.
    Has escrito algo sobre que vegetales son los más apropiados, me interesa mucho tanto verduras como frutas.
    Recomiendan un 80 % crudo y el resto cocinados. Pero las personas mayores necesitamos una pauta
    más específica ya que lo más fácil es comer alimentos cocinados y con carnes y carbihidratos en abundancia además de los acompañamientos de pan fideos arroz etc.
    Mis falicitaciones por la precisión de tu artículo ya que yo me había enterado por unas pautas poco documentadas de una prestigiosa U. de USA.

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