LUZ SOLAR CONTRA EL CORONAVIRUS “COVID-19”

Las investigaciones muestran que una mayor exposición a luz solar ayuda a reducir las infecciones de gripe, pero ¿podría entonces ser también eficaz a la hora de reducir las incidencias o complicaciones por el coronavirus COVID-19?

En una publicación previa ya hablamos en profundidad de los beneficios de la luz solar, y como esta es fundamental para disfrutar de una salud óptima y una mayor longevidad, conociéndose los beneficios de la exposición a la luz solar para la salud desde muchos años atrás. Llegándose a usar como tratamiento para tratar  algunas enfermedades, como la tuberculosis o el raquitismo en muchos hospitales, antes de la revolución farmacéutica y la aparición de antibióticos.

Vitamina D

Cuando la radiación ultravioleta en la luz solar incide sobre la piel desnuda, se desencadena la producción de vitamina D. Más allá de contribuir a tener huesos fuertes, que es el principal factor con el que se suele relacionar esta vitamina, tener  una cantidad suficiente de vitamina D puede reducir el riesgo de varios tipos de cáncer y ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, que nos protege de los resfriados y la gripe al ayudar al organismo a combatir las bacterias y los virus.

Numerosos estudios muestran que la vitamina D actúa como agente antiinfeccioso frente a resfriados, gripe, bronquitis, neumonía y tuberculosis, y disminuye la severidad de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y el asma (1) (2) (3).

Además, menores niveles de vitamina D durante el invierno, algo que suele ser normal en la mayoría de la población, puede aumentar el doble,el riesgo de padecer la gripe comparado con los que presentan niveles más altos (4).

Por tanto, garantizarnos mantener unos niveles óptimos de vitamina D, entre los 35 y 70 ng/ml se muestra prometedor a la hora de evitar infecciones víricas como la gripe (5)

MÁS ALLÁ DE LA ITAMINA D

Pero la exposición a la luz solar muestra sus beneficios más allá de la producción de la vitamina D. El hecho de exponer la piel a la luz solar puede aumentar la actividad de los linfocitos T, que forman parte del sistema inmunitario y ayudan a combatir las infecciones, independientemente de la vitamina D, es decir, estas células especializadas del sistema inmune no se activan por aumentar los niveles de vitamina D en sangre, sino por el simple hecho de recibir luz solar en la piel (6).

La luz ultravioleta del sol puede reducir significativamente el riesgo de ataques cardíacos y derrames cerebrales. Desde la propia Sociedad Europea de Cardiología se recogen los beneficios que tiene la exposición solar para el corazón  (7), (8).

Cuando los rayos del sol inciden sobre la piel, se comienza a producir óxido nítrico. El óxido nítrico protege su corazón al relajar los vasos sanguíneos y disminuir la presión arterial, así mismo estimula al cerebro, y actúa como un antioxidante natural.(9),(10).

 Además, se ha demostrado que la luz ultravioleta es eficaz contra diversas enfermedades, como la tuberculosis, cólera, E. coli, disentería, gripe, estafilococos, estreptococos y otras enfermedades infecciosas.

La luz ultravioleta podría reducir la propagación de la tuberculosis en los hospitales y salas de espera en un 70 % (11).

El virus de la gripe aviar (h5n1) queda completamente inactivado con tan solo 30 minutos de exposición a la luz solar (12).

LECCIÓN APRENDIDA DE LA PANDEMIA DE LA GRIPE DE 1918

Los registros de la pandemia de 1918 sugieren que una técnica para tratar la gripe, poco conocida hoy en día, fue efectiva. Una experiencia duramente aprendida de la pandemia más grande en la historia registrada podría ayudarnos a combatir de forma más efectiva esta nueva pandemia del COVID-19.

Los médicos descubrieron que los pacientes de gripe gravemente enfermos atendidos en el exterior se recuperaron mejor que los tratados en el interior. La combinación de aire fresco y luz solar parece haber evitado la muerte de los pacientes; e infecciones entre el personal médico (13)

El aire exterior, en conjunto con la luz del sol, forman un desinfectante natural. Pudiendo matar el virus de la gripe y otros microorganismos patógenos. 

Los pacientes tratados al aire libre estaban menos expuestos a los gérmenes infecciosos que a menudo están presentes en las salas de los hospitales. Respiraban aire fresco, el cual es un desinfectante natural.

Poner a los pacientes infectados en el exterior puede haber ayudado porque sabemos que el sol inactiva el virus de la gripe (14) y mata bacterias que causan infecciones pulmonares y de otro tipo (15).

Los cirujanos militares utilizaron habitualmente la luz solar durante la Primera Guerra Mundial para curar heridas infectadas, sabían que era un desinfectante (16).

TRATANDO EL COVID-19 CON LUZ ULTRAVIOLETA

La luz natural del sol se compone de tres tipos de rayos UV.  Los más familiares por todos son, los rayos UVA, que constituyen la gran mayoría de la radiación ultravioleta que llega a la superficie de la Tierra y los rayos UVB. Pero existe otro tipo de radiación conocida como UVC. Este tipo de radiación es el más peligroso para nosotros, pero afortunadamente, los rayos UVC son absorbidos casi totalmente por la capa de ozono y no causan daño epitelial.

Los científicos han sabido durante décadas que la luz UVC es altamente efectiva para matar bacterias y virus al destruir los enlaces moleculares que mantienen unido su ADN. Esta luz UV convencional se usa de forma rutinaria para descontaminar el equipo quirúrgico. 

Desafortunadamente, esta luz ultravioleta también presenta un riesgo para la salud humana y puede provocar cáncer de piel y problemas oculares.

No deberías estar expuesto a ella. Puede tomar horas quemarse con el sol debido a los rayos UVB, pero con los rayos UVC toma segundos.

Pero hay noticias positivas. Recientemente, los científicos han descubierto un nuevo y prometedor tipo de UVC, llamado Far-UVC (UVC lejana), que no puede penetrar la capa de células en la superficie de nuestra piel, ni puede penetrar en nuestros ojos. Por lo tanto, no puede alcanzar ni dañar ninguna célula viva de nuestro cuerpo, pero aún sigue siendo letal para virus y bacterias, puede penetrar y matar los virus que flotan en el aire, simplemente porque los virus son increíblemente pequeños.

Los rayos Far-UVC tiene una longitud de onda más corta que la UVC normal, y hasta ahora, los experimentos con células de piel humana en el laboratorio han demostrado que no daña su ADN.

Este tipo de luz ultravioleta lejana era efectiva para eliminar el MRSA (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina), una causa común de infecciones de heridas quirúrgicas, y para matar los virus de la gripe suspendidos en el aire (17), (18).

El líder del estudio, David Brenner, dijo: 

“Si nuestros resultados se confirman en otros entornos, se deduce que el uso de luz ultravioleta lejana de bajo nivel en lugares públicos sería un método seguro y eficiente para limitar la transmisión y propagación de enfermedades microbianas transmitidas por el aire, como la gripe y tuberculosis”

Incluso sugiere que podría ser un método efectivo a la vacuna antigripal:

“Y a diferencia de las vacunas contra la gripe, es probable que la UVC lejana sea efectiva contra todos los microbios en el aire, incluso las cepas emergentes”

En resumen, la exposición a la luz UVC lejana es segura para las personas, pero potencialmente letal para los virus en el aire.

Y según los investigadores de la Columbia University Center For Radiological Research, la idea general sería incorporar lámparas con este tipo de luz en espacios públicos como aeropuertos, estaciones de trenes, aviones, etc. Pudiendo ser uno de los pocos enfoques que tiene el potencial de prevenir la propagación del coronavirus (19).

CONCLUSIÓN

La luz natural del sol ha sido y seguirá siendo nuestra mejor medicina.

Aún es el mejor medio con el que cuentan en los países subdesarrollados para esterilizar el agua y tener acceso a agua potable. La técnica, que es incluso recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), consiste en verter el agua en un vaso transparente o una botella de plástico, y dejarlo al sol durante seis horas. Se cree que funciona porque el UVA en la luz solar reacciona con el oxígeno disuelto para producir moléculas inestables como el peróxido de hidrógeno, el ingrediente activo en muchos desinfectantes domésticos, que pueden dañar los patógenos (20).

Por tanto, y aunque no sabemos como la luz natural del sol puede afectar a este nuevo coronavirus, viendo su eficacia contra otros tipos de virus, podemos darle un voto de confianza a la hora de ayudarnos a luchar contra esta nueva pandemia.

Además, no nos queda otra que seguir exponiéndonos cada día a la luz natural del sol, sabiendo su importancia para nuestra salud. Así que no tenemos nada que perder y mucho que ganar.

2 comentarios sobre “LUZ SOLAR CONTRA EL CORONAVIRUS “COVID-19”

  • el abril 27, 2020 a las 7:12 am
    Permalink

    buen día, saludos. mi exposición es sobre la disponibilidad de este material del vídeo a descarga si no hay impedimento alguno para obtenerlo y que se me facilitara el link del mismo, agradezco de su atención

    Respuesta
    • el mayo 11, 2020 a las 9:50 pm
      Permalink

      Hola, no termino de entender su mensaje, ¿a qué vídeo se refiere?

      Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *