Zumo de naranja, ¿solo agua y azúcar?

Un mantra que lleva sonando con mucha fuerza, y además reforzado por muchos nutricionistas bastantes conocidos, es el de no tomar zumo de frutas, o como les gusta llamarlo a la gran mayoría, “agua con azúcar libre”.

Sus motivos son que el zumo, al quedar desprovisto de su fibra (solo en parte, ya que algo de fibra siempre se arrastra al zumo) pierde las vitaminas, minerales y demás sustancias nutritivas, quedando en esencia agua con azúcar libre.

¿QUÉ ES EL AZÚCAR LIBRE?

La OMS considera azúcares libres:

  • los azúcares añadidos (refinados o sin refinar) a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores.
  • los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes  y zumos de fruta.

Las recomendaciones de la OMS no se aplican al consumo de los azúcares intrínsecos presentes en las frutas y las verduras enteras frescas, aunque sí a sus zumos o concentrados de zumo de frutas.

Es en temas como este, donde veo la importancia de hilar fino y concretar un poco más el mensaje que se quiere dar y no soltarlo tan así a la ligera.

Lo primero que hay que hacer es una diferencia, una enorme diferencia, entre un zumo, por ejemplo de naranja, ya que es el más común y el que más se habla, hecho en casa, con un zumo prefabricado que compramos en cualquier supermercado. Esta diferencia que hacemos entre un zumo y otro, es la clave que va a concretar el mensaje.

A grandes rasgos, ambos zumos pueden parecer simplemente agua y azúcar (cosa que realmente no es tan “malo” viendo los grandes venenos que hay en todo lo demás que comemos: colorantes, conservantes, endulzantes artificiales, estabilizadores…), pero si nos metemos más de lleno en ello vamos a ver grandes diferencias. El zumo que compramos ya prefabricado, es un zumo que, entre otras cosas, sufre una pasteurización (someter un alimento, a una temperatura aproximada de 80 grados durante un corto período de tiempo enfriándolo después rápidamente, con el fin de destruir los microorganismos y se pueda conservar por un largo periodo de tiempo) y debido a ello, sus micronutrientes, los cuales son sensibles a las altas temperaturas, acaban evaporándose del producto, dejando un “alimento” prácticamente vacío en nutrientes; en este caso veo correcto llamarlo “agua con azúcar”. En cambio, si analizamos un zumo recién exprimido en casa, el cual no va a estar pasteurizado ni tratado de ninguna manera, vamos a ver que contiene gran cantidad de vitaminas, minerales, antioxidantes, flavonoides y pequeñas cantidades de fibra. Por lo tanto, ya aquí igual si nos estamos pasando un poco si lo llamamos “agua con azúcar”, porque como vemos, hay mucho más que eso.

Pero para mostrar que un zumo de naranja exprimido en casa no es solamente agua y azúcar, como a tantos les encanta afirmar, me gustaría señalar este estudio que muestra el poder antiinflamatorio que este zumo posee.

El Dr. Paresh Dandona es especialista en diabetes y profesor en la Universidad Estatal de Nueva York-Buffalo. Este doctor tuvo curiosidad por ver como reacciona el cuerpo al ingerir la comida rápida que sirven en McDonald’s.

Para ello durante varias mañanas, alimentó a nueve voluntarios de peso normal con el desayuno típico de McDonald´s: un sándwich de huevo con jamón y queso, un sándwich de salchicha y dos croquetas de papa, que sumaban un total de 910 kcal. Lo que descubrió Dandona fue sorprendente:

Los niveles de proteína C-reactiva, un indicador de inflamación sistémica, se dispararon “en minutos”. “Me sorprendió”, recuerda, “una comida simple de McDonald’s que parece lo suficientemente inofensiva”, el tipo de menú alto en grasa, y carbohidratos refinados, algo que 1 de cada 4 estadounidenses come regularmente tendría un efecto tan dramático. Y duró por horas (5 horas para ser exactos).

A lo largo de la siguiente década el Dr. Dandona examinó diversos alimentos para ver como estos afectaban al sistema inmunitario. Sus investigaciones le llevaron a demostrar como un desayuno de comida procesada causaba inflamación, pero no ocurría así con un desayuno alto en fibra con mucha fruta.

Pero lo interesante ocurrió en el año 2007, tras seguir investigando el efecto de los alimentos en el organismo, descubrió que mientras que el agua azucarada, usada como sustituto del refresco en el desayuno del McDonald´s, causaba inflamación, el zumo de naranja (el cual contiene mucho azúcar) no causaba esta inflamación en el organismo.

De alguna manera “misteriosa”, el zumo de naranja fresco y sin procesar contrarrestaba incluso el desayuno rebosante de grasa y carbohidratos refinados de 910 kcal del McDonald´s.

Quizás el “misterio” que muchos están aún cegados a ver, es que el zumo de naranja que uno mismo exprime en casa es algo más que agua con azúcar. El zumo fresco de naranja es rico en antioxidantes como la vitamina C, flavonoides benéficos y trazas de fibra, todo lo cual puede ser directamente antiinflamatorio.

Pero hay algo más que atrapó la curiosidad de Dandona. Se trataba de una molécula llamada “endotoxina” que apareció después de la ingesta del desayuno del McDonald´s en la sangre de los sujetos que bebían solo agua y agua azucarada, pero no entre los que tomaban el zumo de naranja.

La endotoxina es producida por la membrana exterior de las bacterias, su presencia en el torrente sanguíneo le señala al sistema inmunitario que debe entrar en acción, y el resultado es la inflamación. Dandona sospechaba que la fuente de endotoxina era el microbioma. La endotoxina entró al torrente sanguíneo al ser llevada a través de la pared intestinal por la comida de McDonald´s. El zumo de naranja de alguna forma, logró mantener la endotoxina dentro del intestino, donde se encuentra de forma natural.

Esto evidencia claramente como el zumo de naranja no es solo agua y azúcar, ya que se a “enfrentado”, literalmente, contra agua y azúcar y ha salido vencedor.

Ahora bien, el zumo de naranja no es una panacea, ni tampoco es el único alimento que contrarrestre la inflamación. Sin lugar a duda, el comer la naranja entera hubiese tenido el mismo efecto positivo, o quizás haber usado un zumo fresco de manzana (hecho en casa) o comer la manzana entera, como cualquier otra fruta.

Lo único que he querido demostrar aquí es que no tenemos porque demonizar al humilde y a la vez beneficioso zumo de naranja fresco que hacemos en casa; siempre mi mensaje va a ser que la fruta mejor comerla entera que en zumo, pero ahora bien, creo que va a aportarnos más beneficio tomar un vaso de zumo de naranja fresco que el no comer ninguna fruta; y si esta es una estrategia para que los niños coman algo más de fruta, pues yo no la veo tan mal. Aunque recalco, lo óptimo es comer la fruta entera.

 

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