VITAMINA B12: TODO LO QUE NECESITAS SABER (PARTE 1)

Existen dos vitaminas que no son tomadas en suficiente cantidad en la dieta, incluso en dietas consideradas saludables.  La vitamina D es una de ellas. La vitamina D es sintetizada principalmente por animales, como también por nosotros, cuando estamos expuestos a la luz solar. Y aunque se lleve una dieta balanceada y llena de alimentos ricos en nutrientes, siempre estaremos en deficiencia de vitamina D si no nos exponemos lo suficiente a la luz del sol. Es prácticamente imposible obtener todas la cantidad necesaria de vitamina D a partir de la dieta únicamente. Pero ya nos centraremos en hablar de esta vitamina en futuras publicaciones.

Hoy vamos a hablar de otra vitamina, cuya deficiencia puede tener grandes consecuencias para tu salud, llegando incluso a ocasionar la muerte. Y lo peor de todo, es que su déficit suele pasar en la gran mayoría de los casos, de forma desapercibida, y es por eso, que su carencia es tan frecuente incluso en personas en apariencia sanas y que llevan un estilo de vida saludable. Esta curiosa vitamina es la B12.

¿QUÉ ES LA VITAMINA B12 Y POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE?

Nuestro cuerpo, para poder vivir y mantenerse sano, necesita trece vitaminas, que se clasifican en dos grupos:

Nueve hidrosolubles, aquellas que disuelven en agua:

  • B1 (tiamina),
  • B2 (riboflavina),
  • B3 (niacina o ácido nicotínico),
  • B5 (ácido pantoténico),
  • B6 (piridoxina),
  • B7 (biotina),
  • B9 (ácido fólico),
  • B12 (cobalamina)
  • vitamina C (ácido ascórbico)

Cuatro liposolubles, aquellas que necesitan de la grasa para su absorción:

  • A
  • D
  • K
  • E

Estas diminutas moléculas participan en miles de reacciones químicas que ocurren en nuestro cuerpo, nos proporcionan energía, eliminan toxinas, nos protegen de las infecciones, reparan daños en el organismo…

El cuerpo humano no es capaz de producir vitaminas por si mismo, de modo que necesitamos ingerir una cantidad suficiente de alimentos adecuados, que nos proporcionen todas las vitaminas que necesitamos para que nuestro organismo pueda funcionar correctamente. Las vitaminas liposolubles pueden almacenarse en el organismo, así tendremos reservas de ellas en caso de escasez, como ocurre con la vitamina D en el invierno, donde la luz solar no es tan intensa. Las otras vitaminas, las hidrosolubles, hay que reponerlas a diario, ya que no tienen esa facilidad de almacenarse, pudiendo menguar fácilmente sus existencias si no llevamos una alimentación correcta, pudiendo causar un déficit marginal, que finalmente acabaría en una enfermedad deficitaria, como el escorbuto (déficit de vitamina C).

La vitamina B12, que es la única vitamina que contiene un oligoelemento, el cobalto, del que proviene su nombre científico: cobalamina, es una de esas trece vitaminas necesarias por el cuerpo. Es una vitamina hidrosoluble esencial para el funcionamiento normal del cerebro, del sistema nervioso, y para la formación de la sangre y de varias proteínas. Es una de las ocho vitaminas del grupo B. Normalmente está implicada en el metabolismo de las células del cuerpo humano, especialmente en la síntesis y regulación del ADN; también en la metabolización de los aminoácidos, de los ácidos grasos y de los glúcidos[1].

Estructura química de la vitamina B12 

Ni los hongos, ni las plantas, ni los animales pueden producir esta vitamina. Solo las bacterias y las arqueobacterias que cubren la tierra, tienen las enzimas necesarias para su síntesis, no obstante muchos alimentos son fuente natural de B12 debido a la simbiosis bacteriana. Los animales la obtienen al comer alimentos contaminados por las bacterias productoras de la vitamina B12, (en el caso de animales de ganadería intensiva, la obtienen por medio de suplementación) lo que hace que los animales sean una fuente de esta vitamina. Los alimentos vegetales no contienen vitamina B12, excepto cuando se encuentran contaminados por microorganismos o la tienen untada a ellos[2].

Estructuralmente hablando, esta es la vitamina más compleja y puede ser producida industrialmente únicamente por fermentación bacteriana.

FUENTES ALIMENTARIAS DE B12

La vitamina B12 se encuentra sólo en alimentos de origen animal. Además muchas bacterias la pueden sintetizar. Los herbívoros, como los vacunos, obtienen la vitamina B12 de la acción de las bacterias sobre la materia vegetal en su panza. Los humanos aparentemente no obtienen vitamina B12 por acción bacteriana en su sistema digestivo. Sin embargo, los productos hortícolas fermentados pueden suministrar vitamina B12 en las dietas de los seres humanos[3]. Aunque es cierto que existen unos pocos fermentos de origen vegetal como posibles fuentes de vitamina B12 natural que parece ser biológicamente activa, ninguno de ellos ha sido probado en humanos[4].

La vitamina B12 puede ser encontrada en la mayoría de los alimentos de origen animal, incluidos los peces y mariscos, carnes (especialmente el hígado de los vacunos), carne de aves, huevos, leche y sus derivados. Y únicamente se encuentra en los alimentos de origen vegetal, como cereales para el desayuno, levaduras nutricionales y otros productos alimenticios que hayan sido fortificados con vitamina B12 agregada[5].

Existen otras fuentes naturales de cobalamina, pero su utilidad como fuente alimenticia y que sea biológicamente activa es dudosa. Un ejemplo son las plantas cosechadas de forma ecológica que no hayan sido lavadas, las cuales pueden contener restos de B12 de las bacterias presentes en la tierra donde han sido cultivadas[6].​ También podemos encontrar cobalamina en arroyos o lagos si el agua no ha sido tratada con cloro o demás sustancias químicas que mate a las bacterias presente en esa agua[7].​ Y también, que es de lo que más se habla y controversia genera es sobre el propio tracto intestinal humano, el cual puede contener bacterias productoras de B12[8], pero no está claro si producen la suficiente cantidad para satisfacer las necesidades nutricionales.

CONSECUENCIAS DEL DÉFICIT DE VITAMINA B12

La deficiencia de B12 es mucho más común que la mayoría de los profesionales de la salud y el público general se da cuenta. Los datos del estudio de descendencia Framingham de Tufts University sugieren que el 40 por ciento de las personas entre las edades de 26 y 83 tienen niveles plasmáticos de B12 en el rango normal bajo, un rango en el que muchos experimentan síntomas neurológicos. El 9 por ciento tenía una deficiencia absoluta, y el 16 por ciento estaba muy cerca de la deficiencia. Lo más sorprendente para los investigadores fue el hecho de que los niveles bajos de B12 eran tan comunes en las personas más jóvenes como lo eran en los ancianos[9].

Se estima que la deficiencia de vitamina B12 afecta aproximadamente al 40% de las personas mayores de 60 años. Es muy posible que al menos algunos de los síntomas que se atribuyen al envejecimiento “normal”, como la pérdida de memoria, el deterioro cognitivo, la disminución de la movilidad, etc., sean causados, al menos en parte, por la deficiencia de B12.

Los déficit de vitamina B12 es progresivo, por ello los síntomas e indicios pueden tardar varios años en desarrollarse. A mucha gente le sorprenderá que la simple deficiencia de esta vitamina pueda acarrear consigo tantos problemas. Pero la razón es muy sencilla, y es que la vitamina B12 tiene muchas caras, y desempeña un papel importante y protagonista en la salud de los nervios, cerebro, sangre y sistema inmunitario, así como en la formación del ADN. Así pues, el déficit de vitamina B12 puede deteriorar el funcionamiento de casi cualquier parte del cuerpo.

Los primeros síntomas debido a su deficiencia pueden verse en la sangre y en el sistema nervioso. La anemia (sobre todo la megaloblástica o también llamada perniciosa) es una manifestación común de la carencia de vitamina B12.

Principalmente ataca al sistema nervioso, dañando la mielina (lipoproteína que constituye la vaina de las fibras nerviosas). Este deterioro, llamado desmielinización, produce serios problemas neurológicos que abarcan desde entumecimiento, hormigueo, dolor en brazos o piernas, hasta falta de equilibrio, pérdida de visión, impotencia o incontinencia. La desmielinización debido al déficit de B12, también produce en ocasiones pérdida de memoria, cambios en la personalidad, depresión e incluso psicosis o demencia.

A medida que el déficit de B12 avanza, el sistema inmunitario también se ve comprometido, porque ya no puede producir glóbulos blancos protectores. Siendo más fácil para las infecciones víricas o bacterianas.

También el aparato gastrointestinal acabará sufriendo las consecuencias de este déficit, porque el organismo es incapaz de producir suficientes células para reemplazar con eficacia el revestimiento intestinal, pudiendo ocasionar diarrea, náuseas o pérdida del apetito.

A su vez, dos reacciones que la vitamina B12 facilita son, el metabolismo del ácido metilmalónico y la homocisteína. Pero si tenemos deficiencia de B12, estos dos compuestos pueden acumularse en nuestro torrente sanguíneo, porque no hay suficiente B12 para ejecutar estas reacciones, lo que incrementa el riesgo de padecer cardiopatía isquémica, derrames o coágulos.

En la siguiente lista te resumo los síntomas e indicios que pueden derivarse de la deficiencia de cobalamina:

CAMBIOS MENTALES

  • Irritabilidad.
  • Apatía.
  • Somnolencia.
  • Trastorno delirante.
  • Cambios de comportamiento.
  • Depresión.
  • Pérdida de memoria.
  • Demencia.
  • Alucinaciones.
  • Conducta violenta.
  • En niños, retrasos en el desarrollo o autismo.

 

SÍNTOMAS E INDICIOS NEUROLÓGICOS

  • Dolor, hormigueo o entumecimiento de las piernas, brazos, tronco u otras partes del cuerpo.
  • Pérdida del sentido del tacto.
  • Pérdida de la propiocepción (conciencia de la posición relativa del cuerpo y sus órganos).
  • Debilidad en piernas, brazos o cualquier otra parte del cuerpo.
  • Torpeza.
  • Temblores.
  • Espasticidad muscular (músculos tensos y rígidos).
  • Incontinencia de orina y/o heces.
  • Parálisis.
  • Cambios en la visión.

 

PROBLEMAS VASCULARES

  • Accidentes isquémicos transitorios (mini derrames).
  • Accidentes cerebrovasculares (derrame).
  • Enfermedad arterial coronaria.
  • Infarto de miocardio.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva.
  • Palpitaciones.
  • Hipotensión ortostática (caída de la presión arterial sanguínea que viene como consecuencia de estar de pie durante un tiempo prolongado).
  • Trombosis venosa profunda.
  • Tromboembolismo pulmonar

 

OTROS SÍNTOMAS

  • Dificultad respiratoria.
  • Debilidad generalizada.
  • Fatiga o cansancio crónico.
  • Pérdida del apetito, pérdida de peso o anorexia.
  • Malas digestiones, sensación de hinchazón tras las comidas.
  • Problemas gastrointestinales (diarrea, estreñimiento).
  • Osteoporosis.
  • Propensión a las infecciones.
  • Zumbido en los oídos.
  • Vitíligo.
  • Canas precoces.
  • En niños, dificultad para crecer.

¿QUIÉNES CORREN MÁS RIESGO DE PADECER DÉFICIT DE COBALAMINA?

Cualquier persona, a cualquier edad, puede llegar a tener un déficit de cobalamina. Por eso es importante prestar atención a los síntomas descritos anteriormente, para hacer un análisis y revisar los niveles de cobalamina en caso de estar padeciendo alguno de dichos síntomas. Sin embargo hay personas que corren un mayor riesgo de tener deficiencia de B12, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Vegetarianos y veganos.
  • Personas mayores de 50 años.
  • Personas que han sido sometidas a operaciones gástricas o intestinales.
  • Personas que usan antiácidos, metformina y otros medicamentos contra la diabetes, o bien fármacos que interfieren en la absorción de la B12.
  • Personas sometidas a operaciones donde se emplee óxido nitroso como anestesia[10].
  • Personas con un historial de trastorno de la alimentación (anorexia o bulimia).
  • Personas alcohólicas.
  • Personas con historial familiar de anemia perniciosa.
  • Personas con un historial de anemia.
  • Personas con enfermedades de Crohn, síndrome del intestino irritable, celiaquia, o cualquier otra enfermedad que dificulte la absorción de nutrientes.
  • Personas con trastornos autoinmunes (tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, diabetes tipo 1, vitíligo, lupus, enfermedad de Addison, colitis ulcerosa, esterilidad, o un historial familiar de estos trastornos).
  • Mujeres con un historial de esterilidad o numerosos abortos,
  • Niños nacidos o amamantados por madres con síntomas o riesgos de déficit de B12.

EL PROBLEMA DE LA B12: SU COMPLICADO PROCESO DE ABSORCIÓN

Aunque desde organismo oficiales se diga que las necesidades de cobalamina en los organismos humanos son muy pequeñas, alrededor de 3 µg para adultos[3], es relativamente fácil llegar a tener un déficit de esta vitamina. Y aunque la mayoría de deficiencia suela darse en vegetarianos o veganos que no se suplementan adecuadamente[11], existe una gran mayoría de los afectados con déficit de B12, que están ingiriendo suficiente cantidad de esta vitamina a través de los alimentos, pero con el problema de que su cuerpo no es capaz de absorberla o utilizarla.

¿Por qué ocurre esto? Porque para pasar del alimento al torrente sanguíneo, la vitamina B12 debe seguir un complicado trayecto, que comienza en la boca, y al mínimo obstáculo que pueda aparecer en el trayecto de la B12, desde que empieza con la ingestión del alimento, hasta que es absorbida, puede hacer que el cuerpo no pueda utilizar nada de esta vitamina, y los niveles de cobalamina en sangre se empiecen a desplomar.

De forma resumida, el trayecto que debe seguir la B12 para ser absorbida es el siguiente[12]:

  1. La cobalamina se encuentra vinculada al alimento, así que en el estómago la B12 es liberada de dicho alimento gracias a la acción de la enzima pepsina, que se produce en cantidades suficientes solo si disponemos de bastante ácido clorhídrico en el estómago.
  2. En el estómago también se produce factor intrínseco (FI), una proteína necesaria para la absorción de la B12, que se abre paso hasta el intestino a fin de estar disponible en una etapa posterior del trayecto de la B12.
  3. A continuación, otras proteínas llamadas R-aglutinantes transportan la vitamina B12 hasta el intestino delgado.
  4. El FI se adhiere a la vitamina B12, gracias a unas enzimas denominadas proteasas pancreáticas, y la transporta al último tramo del intestino delgado, el íleon. Las células que revisten el íleon contienen receptores que se aferran al complejo B12-FI y lo introducen en el torrente sanguíneo.
  5. En el torrente sanguíneo, otra proteína, la transcobalamina II, traslada la vitamina B12 a las células del cuerpo y luego transporta el excedente hasta el hígado para su almacenamiento.

Como puedes observar, la vitamina B12 conlleva un complicado proceso metabólico para poder ser absorbida, bastante más complejo que el de cualquier otra vitamina, y a la vez muy fácil de desequilibrar en cualquier momento. Cualquier problema genético, digestivo, metabólico, quirúrgico, dietético, farmacológico y/o autoinmune puede poner en jaque la absorción de la cobalamina. Esto nos muestra claramente el porqué es tan común el déficit de vitamina B12 aunque esta esté biodisponible en altas cantidades en la dieta.

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