DIETA HIPERPROTEÍCA, DIETA CETOGÉNICA Y DIETA VEGANA ALTA EN CARBOHIDRATOS PARA PREVENIR, TRATAR Y REVERTIR LA DIABETES TIPO 2

ABSTRACT

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en su último informe que 422 millones de adultos en todo el mundo padecían la enfermedad en 2014, frente a los 108 millones de 1980. En este sentido, se muestra que la prevalencia mundial de la diabetes casi se ha duplicado desde hace 34 años, pues ha pasado del 4,7 al 8,5 por ciento en la población adulta.

Las Recomendaciones nutricionales en la DM son unos de los pilares del tratamiento de la enfermedad junto a la actividad física y los tratamientos farmacológicos. Su importancia es nuclear en el proceso terapéutico, independientemente de la fase en que se encuentre la enfermedad, del tratamiento recibido u objetivos terapéuticos planteados.

El objetivo de esta revisión es evaluar la evidencia que apoya el uso del consumo de proteínas y grasa saturada de origen animal, como un factor de riesgo clínicamente útil para la diabetes tipo 2, en contrapartida de una dieta basada en planta, que indica que es útil para prevenir y revertir la diabetes tipo 2.

Sigue siendo poco claro cual es la mejor dieta para prevenir, tratar y revertir la diabetes tipo 2. La ADA propone una ingesta del 50-60% de HC, las proteínas entre un 10-20%, y las grasas un ≤ 35% del valor calórico de la dieta, para pacientes con DM 2.

Dada la importancia que tiene el control dietético para los enfermos de DM 2, en este estudio se pretende investigar la asociación de las dietas hiperproteícas, cetogénica y vegana alta en hidratos-baja en grasa, con el riesgo de DM2, y evaluar cual es la mejor dieta para prevenir, tratar y revertir dicha patología.

Palabras claves: dieta, hiperproteica, cetogénica, vegana, plantbased, diabetes.

 

1. INTRODUCCIÓN

Las células metabolizan la glucosa para convertirla en una forma de energía útil; por ello el organismo necesita recibir glucosa (a través de los alimentos), absorberla (durante la digestión) para que circule en la sangre y se distribuya por todo el cuerpo, y que finalmente, de la sangre vaya al interior de las células para que pueda ser utilizada. Esto último solo ocurre bajo los efectos de la insulina, una hormona secretada por el páncreas. También es necesario considerar los efectos del glucagón, otra hormona pancreática que eleva los niveles de glucosa en sangre.

En la DM (diabetes mellitus) el páncreas no produce o produce muy poca insulina (DM Tipo I) o las células del cuerpo no responden normalmente a la insulina que se produce (DM Tipo II).

Esto evita o dificulta la entrada de glucosa en la célula, aumentando sus niveles en la sangre (hiperglucemia). La hiperglucemia crónica que se produce en la diabetes mellitus tiene un efecto tóxico que deteriora los diferentes órganos y sistemas y puede llevar al coma y la muerte.

La diabetes mellitus puede ocasionar complicaciones microvasculares (enfermedad de los vasos sanguíneos finos del cuerpo, incluyendo vasos capilares) y cardiovasculares (relativo al corazón y los vasos sanguíneos) que incrementan sustancialmente los daños en otros órganos (riñones, ojos, corazón, nervios periféricos) reduce la calidad de vida de las personas e incrementa la mortalidad asociada con la enfermedad

La diabetes mellitus es un trastorno endocrino-metabólico crónico, que afecta la función de todos los órganos y sistemas del cuerpo, el proceso mediante el cual se dispone del alimento como fuente energética para el organismo (metabolismo), los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares) y la circulación de la sangre, el corazón, los riñones, y el sistema nervioso (cerebro, retina, sensibilidad cutánea y profunda, etc.)

La diabetes mellitus (DM) hace referencia a un conjunto de alteraciones metabólicas, cuya característica común principal es la presencia de concentraciones elevadas de glucosa en la sangre de manera persistente o crónica, que se se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. La insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, en donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos. Como resultado, una persona con diabetes no absorbe la glucosa adecuadamente, de modo que esta queda circulando en la sangre (hiperglucemia) y dañando los tejidos con el paso del tiempo. Este deterioro causa complicaciones para la salud potencialmente letales [1] .

La diabetes se asocia con la aparición de complicaciones en muchos sistemas orgánicos, siendo los más evidentes la pérdida de la visión que puede llegar a la ceguera, el compromiso de los riñones que pueden llegar a fallar totalmente, requiriendo diálisis y trasplante, el compromiso de vasos sanguíneos que pueden significar la pérdida de extremidades inferiores, el compromiso del corazón con enfermedad coronaria e infarto agudo de miocardio, el compromiso cerebral y de la irrigación intestinal; sin embargo, las complicaciones más prevalentes afectan al sistema nervioso periférico y autónomo. Todo esto significa una carga muy pesada para el paciente que la padece y para todo el sistema de salud pública [2-5].

Los síntomas principales de la diabetes mellitus son la emisión excesiva de orina (poliuria), el aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), el incremento de la sed (polidipsia) y la pérdida de peso sin razón aparente.

La OMS reconoce tres tipos principales de diabetes:

  • diabetes tipo 1
  • diabetes tipo 2
  • diabetes gestacional

 

a) DIABETES TIPO 1

Está provocada por una ausencia o una deficiencia de insulina que suele deberse a daños en los islotes de Langerhans, que son las células ubicadas en el páncreas que sintetizan la insulina. Aunque la causa de la diabetes tipo 1 no se comprende en su totalidad, muchos factores, como la predisposición genética y las infecciones víricas, pueden desempeñar un papel. Una teoría es que, en combinación con otros factores, los ataques de pancreatitis en la niñez, son responsables de daños en esos islotes de células pancreáticas encargadas de la producción de insulina. Un mal funcionamiento del sistema inmunitario parece desempeñar también un papel debido a los anticuerpos contra las cellas de los islotes que se encuentran en todos los pacientes afectados por la diabetes tipo 1 [6]. La enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, pero suele aparecer en niños o jóvenes adultos. Las personas con esta forma de diabetes necesitan inyecciones de insulina a diario con el fin de controlar sus niveles de glucosa en sangre. La diabetes tipo 1 suele desarrollarse repentinamente y podrían presentarse síntomas como [1]:

  • Sed anormal y sequedad en la boca

  • micción frecuente

  • cansancio extremo/falta de energía

  • apetito constante

  • perdida de peso repentina

  • lentitud en la curación de heridas

  • infecciones recurrentes

  • visión borrosa

 

b) DIABETES TIPO 2

La diabetes tipo 2 es el tipo más común de diabetes. Suele aparecer en adultos, pero cada vez más, hay más casos de niños y adolescentes. En la diabetes tipo 2, el organismo puede producir insulina pero, o bien no es suficiente, o el organismo no responde a sus efectos, provocando una acumulación de glucosa en la sangre [1]. En estos pacientes, las células islotes funcionan correctamente, pero solo una pequeña cantidad de insulina sintetizada es utilizada para producir energía [6].

Las personas con diabetes tipo 2 podrían pasar mucho tiempo sin saber de su enfermedad debido a que los síntomas podrían tardar años en aparecer o en reconocerse, tiempo durante el cual el organismo se va deteriorando debido al exceso de glucosa en sangre. A muchas personas se les

diagnostica tan sólo cuando las complicaciones diabéticas se hacen patentes.

Aunque las razones para desarrollar diabetes tipo 2 aún no se conocen, hay varios factores de riesgo importantes. Éstos son:

  • obesidad
  • mala alimentación
  • falta de actividad física
  • edad avanzada
  • antecedentes familiares de diabetes
  • origen étnico
  • nutrición inadecuada durante el embarazo, que afecta al niño en desarrollo

En contraste con las personas con diabetes tipo 1, la mayoría de quienes tienen diabetes tipo 2 no suelen necesitar dosis diarias de insulina para sobrevivir. Sin embargo, para controlar la afección se podría recetar insulina unida a una medicación oral, una dieta sana y el aumento de la actividad física.

El número de personas con diabetes tipo 2 está en rápido aumento en todo el mundo. Este aumento va asociado al desarrollo económico, al envejecimiento de la población, al incremento de la urbanización, a los cambios de dieta, a la disminución de la actividad física y al cambio de otros patrones de estilo de vida [1].

c) DIABETES GESTACIONAL

Se dice que una mujer tiene diabetes mellitus gestacional (DMG) cuando se le diagnostica diabetes por primera vez durante el embarazo. Cuando una mujer desarrolla diabetes durante el embarazo, suele presentarse en una etapa avanzada y surge debido a que el organismo no puede producir ni utilizar la suficiente insulina necesaria para la gestación.

Ya que la diabetes gestacional suele desarrollarse en una etapa avanzada de la gestación, el bebé ya está bien formado, aunque siga creciendo. El riesgo para el bebé es, por lo tanto, menor que los de cuyas madres tienen diabetes tipo 1 o tipo 2 antes del embarazo. Sin embargo, las mujeres con DMG también deben controlar sus niveles de glucemia a fin de minimizar los riesgos para el bebé. Esto normalmente se puede hacer mediante una dieta sana, aunque también podría ser necesario utilizar insulina o medicación oral.

La diabetes gestacional de la madre suele desaparecer tras el parto. Sin embargo, las mujeres que han tenido DMG corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 con el paso del tiempo. Los bebés nacidos de madres con DMG también corren un mayor riesgo de obesidad y de desarrollar diabetes tipo 2 en la edad adulta [1].

Las Recomendaciones nutricionales en la DM son unos de los pilares del tratamiento de la enfermedad junto a la actividad física y los tratamientos farmacológicos. Su importancia es nuclear en el proceso terapéutico, independientemente de la fase en que se encuentre la enfermedad, del tratamiento recibido u objetivos terapéuticos planteados.

El tratamiento depende del tipo de diabetes que afecte a la persona. La diabetes tipo 1 siempre se controla con una combinación de dieta e inyecciones de insulina. Los regímenes de insulina, diseñados para aportar un suministro constante, aunque fluctuante, de insulina al organismo se los administra el propio paciente.[6]

Este mismo régimen dietético se aplica también a los pacientes afectados con diabetes tipo 2, con el tratamiento oral indicado, aunque la pérdida de peso también se convierte en un objetivo frecuente.

En cuanto al régimen dietético las recomendaciones de la sociedades científicas ha ido modificándose a los largo de los años en relación con los cambios terapéuticos. Por ejemplo en la época previa a la terapia insulínica, la dieta se basaban en un elevado porcentaje de grasas ( casi un 70%) para poder reducir los aportes de carbohidratos por debajo del 20%. Con la insulina pudo flexibilizarse la ingesta de hidratos de carbono (HC) y pasó el interés hacia modular el tipo de grasa aportada, la fibra o la importancia de determinados micronutrientes.
Aunque existen diversas guías terapéuticas en DM , probablemente las recomendaciones americanas (ADA) sean las mas aceptadas respecto a las características nutricionales fundamentales de la dieta oral en la DM.

Los objetivos nutricionales coinciden con los propuestos para la población general en el contexto de la denominada “dieta mediterránea” ; con una ingesta de moderada a baja en cuanto al porcentaje de grasas totales (≤ 35% del valor calórico de la dieta), lo mas baja posible en ácidos grasos saturados (AGS), también baja en ácidos grasos trans (≤ 10% ) y colesterol (< 300-350 mg/día), con proporciones variables de ácidos grasos monoinsaturados (AGM del 10 al 20% ) y poliinsaturados (AGP entre el 5 y el 10% ) y con un contenido proteico estándar para la población general entre un 10 al 20 %. Las fuentes de HC entre un 50 al 60% asociadas a esta dieta, como legumbres, verduras y fruta, se caracterizan por su alto contenido en fibra [7].

El ejercicio es otro factor muy importante en el tratamiento de la diabetes, ya que la persona debe bajar de peso y la actividad física es necesaria en este procedimiento. El ejercicio también afecta los niveles de insulina que produce el cuerpo y sensibiliza los tejidos a la insulina. La recomendación para personas con diabetes tipo 2, es por lo menos 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado a vigoroso en una semana con 3 días mínimo de ejercicio, y con no más de 2 días consecutivos sin hacer ejercicio. Además, entrenamiento de fuerza es necesario [8].

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en su último informe que 422 millones de adultos en todo el mundo padecían la enfermedad en 2014, frente a los 108 millones de 1980. En este sentido, se muestra que la prevalencia mundial de la diabetes casi se ha duplicado desde hace 34 años, pues ha pasado del 4,7 al 8,5 por ciento en la población adulta.

Ello supone también un incremento en los factores de riesgo conexos, como el sobrepeso o la obesidad. En la última década, la prevalencia de la diabetes ha aumentado más deprisa en los países de ingresos bajos y medianos que en los de ingresos altos. En 2012, la diabetes provocó 1,5 millones de muertes. Un nivel de glucosa en la sangre superior al deseable provocó otros 2,2 millones de muertes, al incrementar los riesgos de enfermedades cardiovasculares y de otro tipo. Un 43% de estos 3,7 millones de muertes ocurren en personas con menos de 70 años. El porcentaje de muertes atribuibles a una glucemia elevada o la diabetes en menores de 70 años de edad es superior  en los países de ingresos bajos y medianos que en los de ingresos altos. La mayoría de las personas afectadas tienen diabetes de tipo 2, que solía ser exclusiva de adultos, pero que ahora también se da en niños [9].

La DM 2 es un trastorno metabólico cuyo rasgo principal es la hiperglucemia crónica debido a un déficit relativo de la producción de insulina junto con una deficiente utilización de la glucosa por los tejidos periféricos (resistencia a la insulina).

El mantener a largo plazo un mal control metabólico en sujetos DM 2 trae como consecuencias complicaciones microvasculares (retinopatía, nefropatía, neuropatía) y macrovasculares (arteriosclerosis; coronaria, cerebrovascular y de extremidades inferiores) que aumentan sustancialmente la morbi-mortalidad de estos pacientes.

Diversos estudios han demostrado una relación directa entre el mal control glucémico y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. El Study Strong Heart, encontró una asociación positiva entre la situación basal de la HbA1c, la respuesta glicémica y la incidencia de enfermedades cardiovasculares, tras un seguimiento de nueve años.

La intervención dietoterapéutica es un componente clave en el control metabólico de la DM 2 y en la prevención de futuras complicaciones de la enfermedad [10].

Sigue siendo poco claro cual es la mejor dieta para prevenir, tratar y revertir la diabetes tipo 2. La ADA propone una ingesta del 50-60% de HC, las proteínas entre un 10-20%, y las grasas un ≤ 35% del valor calórico de la dieta, para pacientes con DM 2.

Dada la importancia que tiene el control dietético para los enfermos de DM 2, en este estudio se pretende investigar la asociación delas dietas hiperproteícas, cetogénica y vegana alta en hidratos-baja en grasa, con el riesgo de DM 2, y evaluar cual es la mejor dieta para prevenir, tratar y revertir dicha patología.

 

2. MÉTODO

La búsqueda se realizó en la biblioteca online Pubmed, Scielo y en referencias de otras revisiones. Los descriptores fueron: “diabetes”, “protein”, “carbs”, “ketogenic”, “plantbased”, “diet”, “risk”.

Los criterios de inclusión fueron: artículos de 1990 en adelante, ensayos clínicos aleatorizados y controlados, caso y control, revisiones sistemáticas y metaanálisis.

 

3. RESULTADOS

Los resultados se describieron a partir de la asociación entre el consumo de dietas altas en proteína total, proteína animal y proteína vegetal; dietas altas en grasa total y dietas veganas altas en hidratos- bajas en grasa, abordando los efectos de dichas dietas en la diabetes mellitus tipo 2.

3.1 DIETAS HIPERPROTEÍCAS

Tras un estudio meticuloso de todos los artículos escogidos y examinados sobre las dietas altas en proteínas y su relación con la diabetes, se exponen a continuación los resultados sobre dichos estudios que más información y estudios referentes al tema ofrecen.

La leche de vaca ha sido el alimento que mas controversia ha causado, y aún sigue estando a debate, sobre el efecto que puede tener en el desarrollo de la diabetes.

La leche de vaca ha sido implicada como un posible desencadenante de la respuesta autoinmune que destruye las células beta pancreáticas en los huéspedes genéticamente susceptibles, causando así la diabetes mellitus. Estudios en animales han sugerido que la albúmina de suero bovino (BSA) es la proteína de la leche responsable, y un péptido de albúmina que contiene 17 aminoácidos (ABBOS) puede ser el epítopo reactivo. Los anticuerpos a este péptido reaccionan con p69, una proteína de superficie de células beta que puede representar el antígeno diana para la inmunidad específica de células beta inducida por leche. [11]

En el estudio, A Bovine Albumin Peptide as a Possible Trigger of Insulin-Dependent Diabetes Mellitus, se utilizaron inmunoensayos y análisis de transferencia Western para analizar anticuerpos anti-BSA en el suero de 142 niños con diabetes mellitus insulino-dependiente, 79 niños sanos y 300 donantes de sangre adultos. Los anticuerpos anti-ABBOS se midieron en 44 pacientes diabéticos en el momento del diagnóstico, tres a cuatro meses después y uno a dos años después.

Los pacientes con diabetes mellitus insulino-dependiente tienen inmunidad a la albúmina de la leche de vaca, con anticuerpos contra un péptido de albúmina que son capaces de reaccionar con una proteína de superficie específica de células beta. Dichos anticuerpos podrían participar en el desarrollo de la disfunción de los islotes. [11]

En el estudio Dietary protein intake and risk of type 2 diabetes: results from the Melbourne Collaborative Cohort Study and a meta-analysis of prospective studies, se siguió a 21.523 participantes (mujeres: 61,7%) entre 1990 y 2007 que estaban libres de la diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y los cálculos renales al inicio del estudio. Descubrieron que un mayor consumo de proteína animal se asociaron con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, mientras que una mayor ingesta de proteína vegetal tiende a estar asociada con un menor riesgo de diabetes tipo 2. [12]

Este otro estudio longitudinal, Dietary Protein Intake and Risk of Type 2 Diabetes in US Men and Women, se investigaron las asociaciones entre la proteína total, animal y vegetal y la incidencia de DM2 en 72.992 mujeres del Nurses’ Health Study (1984-2008) , 92.088 mujeres del Nurses’ Health Study II (1991-2009) y 40.722 hombres de Health Professionals Follow-up Study (1986-2008) y advirtió de que la sustitución de 5% de la ingesta de energía a partir de proteína vegetal en sustitución de proteína animal, se asoció con un reducción del 23% en el riesgo de DM2. En conclusión, una mayor ingesta de proteína animal se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, mientras que una mayor ingesta de proteínas vegetales se asoció con un riesgo ligeramente reducido. [13]

Un estudio determina que los individuos que ingieren 78 gramos diarios de proteínas presentan un 22% más de probabilidades de desarrollar esta enfermedad que los que toman 36 gramos al día.

Un equipo de investigadores de la Universidad Wageningen (Países Bajos), han descubierto que las personas que toman una mayor cantidad de proteína animal tienen más probabilidades de ser diagnosticados de diabetes, según un estudio realizado en adultos europeos que ha sido publicado en Diabetes Care.

En la investigación, llevada a cabo con 11.000 individuos que desarrollaron diabetes tipo 2 y 15.000 personas sin diabetes, ha determinado que los individuos que tomaban 78 gramos diarios de proteínas tenían un 22% más de posibilidades de desarrollar diabetes que los que tomaban 36 gramos al día.

Al dividir los participantes en 5 grupos basados en cuántas proteínas tomaban, los investigadores encontraron que aquellos que ingerían más, o alrededor de 111 gramos por día, tenían un 17% más de posibilidades de desarrollar diabetes que aquellos que tomaban menos, o alrededor de 72 gramos al día. Además, la relación entre el riesgo de diabetes y la proteína animal era más alta en las mujeres obesas.

Los investigadores examinaron datos de un extenso estudio anterior en adultos realizado en 8 países europeos que se extendió durante 12 años. El estudio recolectó datos de la dieta, actividad física, peso, altura y circunferencia de la cintura de los participantes, para después observar quién desarrollaba diabetes.

Después de tener en cuenta otros factores de riesgo de la diabetes, por cada 10 gramos adicionales de proteína de consumo diario, aumentaba en un 6% la probabilidad de desarrollar diabetes. [14,15]

En este estudio epidemiológico, Low Protein Intake is Associated with a Major Reduction in IGF-1, Cancer, and Overall Mortality in the 65 and Younger but Not Older Population, se han analizado datos procedentes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los EE.UU. (National Health and Nutrition Examination Survey– NHANES III) que engloba a más de 6.800 personas de ambos sexos.

En promedio, los sujetos consumieron 1.823 calorías, de las cuales la mayoría procedían de los hidratos de carbono (51%), seguido de la grasa (33%) y proteínas (16%) – con el 11% de la proteína animal. El porcentaje de la ingesta de calorías de proteína se utiliza para clasificar los sujetos en un grupo de alto proteína (20% o más de calorías de proteínas), un grupo de proteínas moderada (10 a 19% de calorías de proteínas), y un grupo baja en proteínas (menos de 10% de las calorías a partir de proteínas).

Los resultados mostraron que tanto los grupos de ingesta de proteína moderada y alta tenían un mayor riesgo de mortalidad por diabetes, en comparación con los participantes en el grupo de las proteínas de baja.

Los participantes menores de 65 años que seguían una dieta alta en proteínas, tenían 73 veces más riesgo de morir por diabetes y los que seguían una dieta moderada en proteínas tenían 23 veces mas riesgo de muerte por diabetes que los que seguían una dieta baja en proteínas (<10% de las calorías).

Curiosamente, en las personas de mayores de 65 años, el efecto fue casi el opuesto: el alto consumo

de proteínas fue vinculado a un 60% menos de riesgo de morir de cáncer y un 28% menos riesgo de morir por cualquier causa, con efectos similares para la ingesta moderada de proteínas, sobre todo si éstas eran de origen vegetal pero no exclusivamente. [16]

Aunque para este hecho, se refirieron a este estudio del 2003, Meta-analysis of nitrogen balance studies for estimating protein requirements in healthy adults, que sugiere que las personas mayores pueden necesitar un requisito extra de proteínas, pero realmente no habían suficientes pruebas como para hacer unas recomendaciones diferentes y sugerir ese requerimiento de más.

Un estudio final, en el 2008, Dietary protein requirements of younger and older adults, sugiere que el requisito de proteínas de la dieta total no es diferente para los adultos mayores sanos que en los adultos más jóvenes y que la estimación asignación no difiere estadísticamente de la dosis diaria recomendada, entre 0,66-0,8 gr de proteína por kg corporal. [17]

No se encontraron estos efectos negativos en los participantes que comían exceso de proteínas pero éstas eran de origen vegetal. [16]

En este estudio, High-protein weight-loss diets: are they safe and do they work? A review of the experimental and epidemiologic data, que es una revisión de los datos experimentales y epidemiológicos, se resume los efectos de proteínas de la dieta sobre la saciedad, la ingesta de energía, la termogénesis, y la pérdida de peso, así como su efecto sobre una variedad de resultados de salud en los adultos.

Concluye con que en términos de seguridad, hay poca información a largo plazo sobre los efectos en la salud de las dietas altas en proteínas. A partir de los datos disponibles, sin embargo, es evidente que el consumo de proteínas de dos a tres veces mayor que la cantidad diaria recomendada contribuye a la pérdida de calcio por la orina y puede, a largo plazo, predisponer a la pérdida de masa ósea. Se sugiere tener precaución con estas dietas en aquellos individuos que puedan estar predispuestos a la nefrolitiasis o enfermedad renal, y en particular en las personas con diabetes mellitus. [18]

En contraste, este otro estudio Remisión de la prediabetes a la tolerancia normal a la glucosa en adultos obesos con alta proteína versus dieta alta en carbohidratos: ensayo de control aleatorio, se reclutaron mujeres y hombres de 20-50 años con un IMC ≥ 30 a ≤55 kg con prediabetes para un total de 24 participantes.

El estudio fue un ensayo prospectivo aleatorizado de una dieta alta en proteínas HP (30% kcals de proteína, 40% kcals de carbohidratos, 30% kcals de grasa) que siguieron 12 sujetos, versus una dieta alta en hidratos HC (15% kcals de proteína, 55% kcals de carbohidratos, 30% kcals de Grasa) que siguieron los otros 12 sujetos, durante un período de 6 meses. El estudio fue aprobado por la Junta de Revisión Institucional del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Tennessee (UTHSC).

Las necesidades de mantenimiento de calorías se determinaron sobre una base individual. Después del mantenimiento, se establecieron necesidades calóricas para cada individuo; Se restaron 500 kcal/día de las necesidades calóricas determinadas para promover una pérdida semanal de peso de 1 a 2 libras.

Las fuentes dietéticas de grasa se concentraban en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, es decir, aceites vegetales, margarina semilíquida, frutos secos; las fuentes dietéticas de carbohidratos enfatizaban granos enteros, frutas, verduras y legumbres; y las fuentes de proteínas dietéticas incluían carnes magras, pescado, pollo, huevos y productos lácteos sin grasa, es decir, leche sin grasa.

Los resultados concluyentes fueron la remisión del 100% (12/12) de la prediabetes a la tolerancia normal a la glucosa en todos los sujetos del grupo de dieta HP; mientras que en el grupo HC sólo hubo una remisión del 33% (4/12). Los sujetos en el HP y HC tuvieron una pérdida significativa de peso a los 6 meses. La hemoglobina glucosilada (HbA1c) y sensibilidad a la insulina (HOMA IR e ISI) fueron todos mejorados significativamente a los 6 meses en las dietas de HP y HC; Sin embargo, el grupo de HP tuvo una mejoría significativamente mayor en estos parámetros en comparación con el grupo de HC a los 6 meses. Los factores CVR (BP, colesterol, triglicéridos, LDL) y marcadores de inflamación (TNFα, IL-6) disminuyeron significativamente en ambos grupos de dieta; Sin embargo, la dieta de HP dio como resultado una reducción significativamente mayor en los triglicéridos, LDL, estrés oxidativo (ROS-DCF), TNFα e IL-6 en comparación con la dieta de HC a los 6 meses. Esta reducción en TNFα, IL-6 demuestra un mejor efecto anti-inflamatorio de la dieta de HP en comparación con la dieta de HC [19].

 

3.2 DIETAS CETOGÉNICAS

Al igual con con los estudios de las dietas altas en proteínas, se realizo una misma búsqueda de estudios con dietas cetogénicas y su relación con la diabetes. Exponiéndose a continuación los resultados sobre dichos estudios, que más información referente al tema ofrecen.

El estudio Interaction of an S100A9 gene variant with saturated fat and carbohydrates to modulate insulin resistance in 3 populations of different ancestries, apunta a que, a mayor disminución de grasas saturadas, el riesgo de enfermedad se reduce hasta en el 30% en las personas susceptibles de desarrollarla.

Un tercio de la población tiene escrito en su ADN las instrucciones para desarrollar diabetes a lo largo de la vida. Una alteración en un gen puede producir este trastorno metabólico, sin cura conocida y que altera la forma de vida de quien lo padece.

Un estudio realizado por la Universidad de Córdoba (UCO), el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y la Universidad Tufts de Boston, en Estados Unidos, abre la puerta a un tratamiento preventivo orientado a este colectivo.

Analizando tres poblaciones de diferentes procedencias (mediterráneos cordobeses y bostonianos tanto de origen anglosajón como puertorriqueño), el trabajo muestra que una dieta que sustituya las

grasas de origen animal por carbohidratos reduce significativamente el riesgo de que los portadores de la mutación desarrollen la enfermedad.

La relación observada es lineal, a mayor disminución de grasas saturadas en la dieta, el riesgo de desarrollo de diabetes se puede reducir hasta el 30% en estas personas susceptibles de desarrollar diabetes. [20,21]

Este otro estudio de 12 años de seguimiento, Dietary Fat and Meat Intake in Relation to Risk of Type 2 Diabetes in Men. Se hizo seguimiento prospectivo de 42,504 participantes masculinos del Health Professionals Follow-up Study que tenían entre 40-75 años y libre de diabetes diagnosticada, la enfermedad cardiovascular y el cáncer.

La dieta fue evaluada mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos y validado actualizada en 1990 y 1994. Durante los 12 años de seguimiento, hemos comprobado 1.321 casos nuevos de diabetes tipo 2.

El consumo de grasa total y la grasa saturada se asociaron con un mayor riesgo de diabetes tipo 2. [22]

 

3.3. DIETA VEGANA ALTA EN HIDRATOS-BAJA EN GRASA

Se han observados beneficios significativos de las dietas vegetarianas, y especial vegana, para la prevención y control de la diabetes. Este artículo,Usefulness of vegetarian and vegan diets for treating type 2 diabetes, revisa los estudios observacionales y ensayos de intervención en este tipo de dietas, y discute su eficacia, adecuación nutricional, la aceptabilidad y la sostenibilidad. La investigación hasta la fecha ha demostrado que una dieta basada en plantas y baja en grasa, mejora el control del peso, la glucemia, y el riesgo cardiovascular. Estos estudios también han demostrado que las dietas vegetarianas cuidadosamente planificadas pueden ser más nutritivas que las dietas basadas en directrices de la dieta más convencionales, con una aceptación de que es comparable con la de otros regímenes terapéuticos. Las dietas vegetarianas y veganas presentan ventajas potenciales en el manejo de la diabetes tipo 2 que merecen la atención de las personas con diabetes y sus cuidadores. [23]

El objetivo de esta revisión, Beyond Meatless, the Health Effects of Vegan Diets: Findings from the Adventist Cohorts, fue evaluar los efectos de las dietas vegetarianas, en particular las dietas vegetarianas estrictas (es decir, los veganos) sobre los resultados de salud y enfermedad. Se resumieron los datos disponibles a partir de tres estudios de cohortes prospectivos de Adventists in North America: Adventist Mortality Study, Adventist Health Study, and Adventist Health Study-2 .

Dietas no vegetarianas se compararon con los patrones de la dieta vegetariana (es decir, veganas y ovo-lacto-vegetariana) en los resultados de salud seleccionados. Los resultados tras la revisión de los estudios, mostraron que dietas vegetarianas confieren protección contra las enfermedades cardiovasculares, los factores de riesgo cardiometabólico, algunos tipos de cáncer y la mortalidad total. En comparación con las dietas lacto-ovo-vegetarianos, las dietas estrictas veganas, parecen ofrecer protección adicional para la obesidad, la hipertensión, la diabetes tipo 2, y la mortalidad cardiovascular. [24]

Hay que enfatizar que esta revisión se centro únicamente en estudios prospectivos de adventistas vegetarianos. Y esta población pone gran énfasis en la salud,con porcentaje relativamente bajo de consumo de alcohol y tabaco. Por lo tanto, esto reduce la posible confusión debida a factores no dietéticos.

El objetivo de este estudio, Effects of 7 days on an ad libitum low-fat vegan diet: the McDougall Program cohort, es documentar los efectos que el consumo de una dieta baja en grasas (≤10% de las calorías), alta en carbohidratos (~ 80% de las calorías), moderada en sodio, puramente a base de una dieta basada en plantas, durante 7 días puede, tener sobre los biomarcadores de la enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2.

Este estudio es un análisis retrospectivo de las historias clínicas de pacientes que asistieron a un programa supervisado por un médico de 10 días residencial (el Programa McDougall) de 2002 a 2011. Los pacientes pasan 10 días en un hotel en Santa Rosa, California, donde recibieron asesoramiento dietético y fueron alimentados con una baja en grasa (≤10% de las calorías) dieta basada en vegetales mínimamente refinados alimentos hasta la saciedad. El personal docente incluye un médico, un dietista, un psicólogo, entrenadores de ejercicio, y los instructores de cocina. Los pacientes también se les dio oportunidades de luz para el ejercicio moderado.

Este estudio documenta que una dieta estrictamente vegana baja en grasas (≤10% de las calorías), alta en fibra, alta en carbohidratos (~ 80% de las calorías), permite a los pacientes con sobrepeso a perder peso, incluso comiendo alimentos suficientes para sentirse completamente satisfecho. Tras una dieta de 7 días, los participantes perdieron una media de 1,4 kg (3 libras) y tenían mejoras significativas en la presión arterial, los lípidos en sangre, y azúcar en la sangre. Las mejoras en la presión arterial y azúcar en la sangre son aún más notable si se considera que la mayoría de los pacientes interrumpieron su medicación para la tensión y para la glucemia al inicio del estudio. [25]

La dieta utilizada en este estudio difiere significativamente de algunos enfoques convencionales a la pérdida de peso. La dieta en este estudio fue <10% de grasa en calorías, mientras que la Asociación Americana del Corazón recomienda que las grasas deben representar el 25% y el 35% de las calorías. [26] A diferencia de muchos regímenes de pérdida de peso popular, la dieta utilizada en este estudio no utiliza el conteo de calorías o de otras estrategias como parte de control para la pérdida de peso, el paciente come hasta quedar satisfecho. [25]

Como se muestra en la siguiente tabla, se registraron disminuciones estadísticamente significativas en el colesterol (total, HDL, LDL y), peso, presión arterial sistólica y diastólica, la glucosa en sangre, creatinina y nitrógeno de urea en sangre. La pérdida de peso mediana (IQR) fue de 1,4 (1,8) kg. La mediana (IQR) disminución en el colesterol total fue de 22 (29) mg / dl.

Los pacientes con los valores basales más elevados de estos marcadores mostraron las mayores mejoras en el día 7. Por ejemplo, la mediana del cambio en el colesterol total fue de -39 mg / dl para pacientes con un valor basal de ≥240 mg / dl, pero sólo -8 mg / dl para pacientes con un valor basal de <150 mg / dl. La presión arterial sistólica se redujo en 18 mm Hg en pacientes que habían elevados de la presión sistólica en la línea base, pero sólo por 4 mm Hg en pacientes cuya presión sistólica era normal al inicio del estudio. Lo mismo puede decirse de la presión arterial diastólica (11 mm Hg caída en comparación con una gota de Hg 3 mm). Incluso los pacientes cuyos biomarcadores eran normales al inicio del estudio mostraron mejoras significativas al final del período de 7 días en casi todas las medidas (excepto para los pacientes con niveles de creatinina inferior a 1 mg / dl al inicio del estudio) [25] .

 

TABLA 1. COMPARACIÓN DE LOS BIOMARCADORES

 

Al evaluar el impacto global de estas dietas vegetarianas muy baja en grasa (10% de la energía), el doctor Neal Barnard [27] reportó sus efectos sobre 652 sujetos diabéticos. Ellos mostraron que el 39% de los tratados con insulina (83 de 212 sujetos) podría suspender la insulina y el 71% de los tratados con agentes hipoglucemiantes orales (140 de los 197 sujetos) podría interrumpir su uso. Al mismo tiempo, la glucemia en ayunas se redujo en un 24%. En todo el grupo, el colesterol sérico se redujo en más del 20% , los triglicéridos en mas de un 30%. La pérdida de peso fue significativa: más de 4 kg sobre el día 26 del programa.

4. CONCLUSIÓN

Aunque los tres tipos de dietas puestas a análisis tienen grandes diferencias en cuanto al porcentaje de macronutrientes, tras la revisión de todos los casos, existe una amplia evidencia científica que respalda el rol primario de la dieta en la prevención de la DM2. Los protocolos nutricionales fomentan como recomendaciones para su prevención, el incremento en la ingesta de fruta y verduras, fibra dietaría, consumo regular de ácidos grasos poliinsaturados, nueces y semillas y sustituir la proteína animal por proteína de origen vegetal. Recomendaciones nutricionales caracterizadas por un alto consumo de alimentos de origen vegetal y bajo consumo de origen animal.

La evidencia muestra que el consumo de ácidos grasos saturados provenientes de alimentos de origen animal, especialmente las carnes rojas y lácteos, está asociado con un aumento en la prevalencia de diabetes.[11,16] Se postula que la insulino sensibilidad depende de la composición de ácidos grasos en las membranas lipídicas, la grasa insaturada la aumenta y la grasa trans y saturada la disminuye. Hay evidencias de que mantener un porcentaje de grasa por debajo del 15% de las calorías puede prevenir, tratar y revertir la DM2.[25] Varios estudios relacionan el consumo de carnes procesadas con el aumento de DM2, las nitrosamidas presentes en este tipo de productos alimentarios han sido relacionadas con este efecto por ser potencialmente tóxicas para las células beta del páncreas.

Finalmente, los resultados hasta el momento concuerdan en encontrar un menor riesgo de diabetes en grupos con alto consumo de alimentos de origen vegetal comparado con aquellos de alto consumo de alimentos de origen animal.

 

5. DISCUSIÓN

Los casos de diabetes sigue aumentando de manera alarmante en el mundo, varias de sus causas como los hábitos de alimentación inadecuados, la baja actividad física y el consumo de tabaco son prevenibles. Los resultados de esta revisión reafirman la importancia de emitir el mensaje a nivel

poblacional de recomendar una disminución en el consumo de todo alimento procesado, de

productos de origen animal, principalmente productos lácteos y carnes, disminuir el consumo de grasas saturadas, trans, así como aumentar y centrar nuestra base de alimentación en el consumo de cereales integrales, frutas, vegetales, legumbres, nueces y semillas para generar un gran impacto en una disminución de la enfermedad de la diabetes, y a su vez de todas las demás enfermedades asociadas a ella.

Cabe recordar, que cuando una dieta es capaz de prevenir, tratar y revertir una enfermedad, lo más seguro es que sea capaz de prevenir, tratar y revertir el resto de la gran mayoría de las enfermedades crónicas y autoinmunes que sufre un gran porcentaje de personas.

Y como hemos podido comprobar, una dieta 100% basada en plantas; frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, nueces y semillas, es capaz de prevenir y tratar la gran mayoría de las enfermedades crónicas y degenerativas, por tanto, se hace de gran importancia transmitir este mensaje a la población, para que puedan saber que existe una opción para poder mejorar y mantener su salud a largo plazo.

 

6. REFERENCIAS

1. http://www.idf.org/diabetesatlas/5e/es/que-es-la-diabetes#footnote-1

2. Alvin C. Powers (2016). «Capítulo 417: Diabetes mellitus: diagnóstico, clasificación y fisiopatología». En Kasper, Dennis; Fauci, Anthony; Hauser, Stephen; Longo, Dan; Jameson, J. Larry; Loscalzo, Joseph. Harrison. Principios de Medicina Interna, 19e (19e edición). McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S.A. ISBN 9786071513359.

3. Francisco Javier Tébar Massó; Mercedes Ferrer Gómez (2014). «Concepto, clasificación y diagnóstico de la diabetes mellitus». En Tébar Massó, Francisco Javier. La Diabetes en la Práctica Clínica (eBook) (1 edición). Ed. Médica Panamericana. ISBN 9788498355253.

4. World Health Organisation Department of Noncommunicable Disease Surveillance (1999). «Definition, Diagnosis and Classification of Diabetes Mellitus and its Complications» [Definición, diagnóstico y clasificación de la diabetes mellitus y sus complicaciones].

5. Secretaría de Salud de México. «Proyecto de modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-015-SSA2-1994 para la prevención, tratamiento y control de la diabetes».

6. Charlot Gerson; Morton Walker: La terapia Gerson, 2011, p. 298; ediciones Obelisco.

7. http://sancyd.es/comedores/discapacitados/alimentacion.patologias.php

8. American Diabetes Association. (2010, diciembre). Exercise can help tame type 2 diabetes, say new guidelines. Recuperado de http://www.diabetes.org/newsroom/press-releases/2010/exercise-can-help-tame-type-2.html

9. http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/204877/1/WHO_NMH_NVI_16.3_spa.pdf?ua=1

10. http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0004-06222014000400003&lang=pt

11. http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJM199207303270502#t=abstract

12. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27629053

13. http://aje.oxfordjournals.org/content/183/8/715.long

14. http://care.diabetesjournals.org/content/early/2014/04/07/dc13-2627.abstract?sid=b445d086-4578-4d72-9de9-6779edf0a47c

15. http://www.jano.es/noticia-las-personas-que-toman-mas-21907

16. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3988204/

17. http://ajcn.nutrition.org/content/88/5/1322.long

18. http://nutritionreviews.oxfordjournals.org/content/60/7/189.long

19. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5093372/

20. http://ajcn.nutrition.org/content/104/2/508.abstract

21. http://www.jano.es/noticia-una-dieta-menos-grasa-reduce-26956

22. http://care.diabetesjournals.org/content/25/3/417.short

23. http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11892-010-0093-7

24. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4073139/

25. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4209065/

26.https://www.heart.org/HEARTORG/Conditions/Cholesterol/PreventionTreatmentofHighCholesterol/Know-Your-Fats_UCM_305628_Article.jsp

27. http://care.diabetesjournals.org/content/17/12/1469.abstract?ijkey=22f022e644f0e55f69d410b308a9e26e90d27c4f&keytype2=tf_ipsecsha

2 comentarios sobre “DIETA HIPERPROTEÍCA, DIETA CETOGÉNICA Y DIETA VEGANA ALTA EN CARBOHIDRATOS PARA PREVENIR, TRATAR Y REVERTIR LA DIABETES TIPO 2

  • el diciembre 4, 2017 a las 4:03 pm
    Permalink

    Muy buena informacion pero m gustaria q nos pudieran dar un ejemplo d dietas como las del experimento porfa

    Respuesta
    • el diciembre 7, 2017 a las 1:04 pm
      Permalink

      Hola! muchas gracias por leer el artículo y dejar tu opinión. Tendré en cuenta tu sugerencia, para en una próxima entrada publicar algo sobre ello. Un saludo!

      Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *