Más ejercicio para una mejor salud

Entre más actividad realices, mejor responderá tu cuerpo. Lo que más necesitan tu corazón, huesos, músculos, sistema circulatorio, cerebro… es algo de movimiento, y mientras más activo seas, mejor.

Realizar actividad física, además de hacernos sentir bien, disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas. Las estadísticas lo han demostrado una y otra vez. Mejora cada vida individual, a todas las edades y niveles de actividad. Incluso en las personas ancianas de más de 60 años, el comenzar a entrenar con pesas puede llevarlos a desarrollaron músculos tan grandes y fuertes como los de un hombre de 40 años (1).

La vida moderna, que nos ha facilitado en muchos aspecto la vida, ha convertido el ejercicio físico en una bendición y una maldición. La bendición es que ya no tenemos que realizar labores físicas de trabajo extenuantes, como han pasado nuestros padres y abuelos. La maldición es que está bendición ha ido demasiado lejos, convirtiendo nuestra vida moderna muy blanda en cuanto a lo físico. Y esto hace pagar a nuestros cuerpos un elevado precio en cuanto a salud. Pero aún sabiendo esto, parece que la gran mayoría prefiere que siga siendo así, ya que puestos a elegir, muchos preferirían:

  • Realizar sus labores sentados en vez de estando de pie
  • Tener distracciones placenteras (televisión, videojuegos, internet…) a practicar algún deporte
  • Trabajo mental en vez de trabajo físico
  • Dejar que sean las máquinas y no el cuerpo el que realice las tareas físicas

Todas estas son decisiones consecuencias de la vida moderna, y parece ser que la tendencia no ha dejado de moverse, parece ir a más, en esa dirección. Lo que nos llevará a tener una vida aún más sedentaria, con todos los inconvenientes que esto nos traerá para nuestra salud, como el aumento de sobrepeso y obesidad, diabetes, ECV… mientras que los beneficios de llevar una vida más activa  y realizar ejercicio físico, serán oportunidades perdidas.

Para nuestros ancestros el descanso era un lujo. Durante los siglos pasados, la mayoría de las calorías gastadas en el día de una persona provenían del uso del cuerpo en el trabajo físico que realizaban. Trabajos como la labranza, ganadería, o el simple hecho de cocinar, hacía a la personas mantenerse la mayor parte del tiempo activas en labores físicas que ponían todo el cuerpo en funcionamiento. En cambio hoy, ni en cocinar gastamos calorías, ya que nuestra comida viene toda preparada y lista para consumir.

Este tipo de vida, en la cual la actividad física era dura y constante fue la que nos hizo evolucionar. Nuestros increíbles cuerpos están bastante adaptados a realizar mucha más actividad de la que suponemos. Existen evidencias de que la esperanza de vida de los cazadores-recolectores primitivos era de unos 70 años. Lo que acortaba sus vidas eran las condiciones extremas, enfermedades, mortalidad infantil, exposición a los elementos naturales, y no la fragilidad inherente del cuerpo.

Debido a que ya la gran mayoría de nosotros no tenemos que salir a buscarnos nuestra comida más allá de la tienda de debajo de casa, aunque a veces ni eso, ya que la podemos tener en nuestra puerta con solo hacer un pedido telefónico; no tenemos que salir a cazar, recolectar, arar la tierra, apilar la paja en el granjero o hacernos nuestro propio pan… ya casi no quedan trabajos donde la actividad física sea necesaria. Por tanto, tenemos que buscarnos otra manera para levantar nuestro cuerpo de la silla y ponerlo en movimiento.

Pero siendo realista, soy consciente de que ni las reprimendas ni los datos negativos por la falta de ejercicio, nunca motivarán a la gente a que cambie sus hábitos y comiencen a realizar más ejercicio. Si eres una persona que disfrutas del ejercicio, lo más probable es que desde que eras niño estabas involucrado en hacer alguna actividad física, ya sea correr, montar en bicicleta, levantar pesas o realizar cualquier deporte. Tu cuerpo está habituado a ello y el circuito de retroalimentación que provoca el “subidón” y ese cansancio satisfactorio después de realizar tu actividad física, es una fuente de placer y motivación para volver a realizar tu próximo entrenamiento. Pero si no tienes este hábito te sucederá todo lo contrario, ya que el ejercicio afecta al cuerpo al igual que el trabajo físico, ocasiona fatiga y dolor muscular, algo que no motiva a nadie a comenzar a realizar ejercicio físico.

Por ello voy a ofrecerte pequeñas y sencillas decisiones que puedan cambiar el circuito de retroalimentación, y poco a poco empezar a que ese poco de actividad te haga querer realizar más. Y con ello conseguirás unos cambios en tu estilo de vida que mantendrás de por vida, ya que no será algo que hagas por obligación, sino por placer.

Decisiones para incrementar tu actividad física diaria:

Intenta añadir solamente de dos a cinco de las siguientes decisiones de la lista que te mostraré, que podrías hacer con facilidad en tu nivel actual de actividad física, y cuando seas capaz de mantenerlas durante 1-2 semanas puedes ir añadiendo más actividades conforme te vaya resultando más fácil y tu cuerpo sienta esa necesidad de moverse más.

  • Ponte de pie y muévete cinco minutos cada hora
  • Si trabajas con el ordenador, intenta hacerlo de pie
  • Elige subir por las escaleras en vez de usar el ascensor
  • Realiza una caminata de 15-20´después de las comidas
  • Intenta aparcar lo más alejado posible
  • Si viajas en autobús, bájate una parada antes
  • Sal a la calle al menos tres veces al día, por 5-10´
  • Ejercítate con algunas pesas ligeras mientras ves la televisión
  • Retoma el deporte que te gustaba practicar
  • Entabla amistad con gente más activa
  • Camina mínimo 5 horas por semana
  • Apúntate a un gimnasio y contrata un entrenador personal
  • Realiza entrenamiento de pesas
  • Realiza yoga

Si no te mantienes activo, el riesgo de enfermedad se eleva de forma pronunciada conforme envejeces. La buena noticia es que levantarte de la silla te aporta grandes beneficios. Alejarte de una vida sedentaria es el paso más grande para prevenir y tratar el síndrome metabólico y la mayoría de enfermedades crónicas. Y añadiendo poco a poco algunas de estas decisiones a tu estilo de vida, estarás en el camino de cambiar tu estilo de vida y mejorar y potenciar tu salud.

Pero date tiempo. Tu cuerpo se adapta a lo que haces todo el tiempo, no a lo que haces de cuando en cuando. Lo importante es reactivar el circuito de retroalimentación entre los músculos y el cerebro, para que el ejercicio sea placentero y eso se consigue mientras más constante seas.

Así que no te fuerces demasiado, por lo menos al principio, estas decisiones te tienen que resultar placenteras de realizar, sin llegar a cansarte y sentirte exhausto, porque tu cuerpo recibirá el mensaje de “Esto es trabajo”, y ese no es el mensaje que correcto que debes recibir si quieres mantenerte activo a largo plazo.

 

Ánimo, cuentas con todo mi apoyo para empezar a ser una persona más activa.

 

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